Recuerdos y libros

 

interior-de-la-biblioteca

 

Este año pasado no he leído demasiado y eso en mí es algo raro. Sí que me he dado cuenta de que una de las cosas que primero eché de menos cuando me mudé de mi casa-de-siempre a mi habitación-en-piso-compartido fue que dejaba de estar rodeada de libros y seis meses después he de decir que he ido comprando, más de uno y más de dos y que en cada uno de los viajes que he hecho ha acabado alguno viniéndose conmigo.

Creo que los libros, como las fotografías, son de las cosas que convierten una casa en un hogar. Yo he crecido rodeada de libros, en mi familia todo el mundo lee. Supongo que es normal que acabe asociando una cosa con la otra.

Estar rodeada de libros me da paz. Siempre he sido capaz de estudiar mucho mejor en bibliotecas, públicas, la de la facultad, que en mi casa. Y no era por cambiar de ambiente, porque cuando no había ni una sola silla vacía en la biblioteca y tenía que moverme a una de las salas de estudio, era la cosa menos productiva del mundo.

Además, recuerdo que una tradición de cuando era pequeña era ir todos los domingos con mi padre a la biblioteca primero y después al parque. Siempre he leído muy rápido y los libros que me compraban me duraban un suspiro así que eso de tener para mí un edificio lleno era el paraíso. Otro de los recuerdos de mi infancia que guardo con especial cariño fueron unas navidades en Madrid, cuando me sacaron el carné de la biblioteca que estaba al lado de casa de mi tía y me dejaban vagar por las estanterías a mi aire. Me sentía súper mayor y echando la vista atrás no tendría más de siete u ocho años. Esas navidades conocí las Crónicas de Narnia.

Una de las cosas que me encantaría tener en mi casa de adulta definitiva sería una biblioteca. Una sala como tal, rodeada de libros, con estanterías, sillas y mesas y sillones muy, muy cómodos. En mi casa y la de mis abuelos no hay una biblioteca como tal: en la mía, hay libros y estanterías en todas, absolutamente todas las habitaciones y en casa de mis abuelos maternos, lo mismo. En casa de los paternos, la biblioteca es más bien un pasillo largo y todas las paredes que rodean a las escaleras de los tres pisos.

Así que sí. Querré una biblioteca. Y si ya hay una chimenea, perfección.

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2 comentarios en “Recuerdos y libros

  1. A mi también me encanta leer y atesorar libros. De pequeña me cabreada porque no me duraban nada, ahora siguen sin durante. Siempre digo que en mi casa no habrá cuadros sino estanterías con libros.

    Un besito

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